sábado, 26 de marzo de 2011

Sesión

Le conté a mi psicóloga del día en que te conocí. De ese cumpleaños de nuestro amigo que nos presentó y nos dijo que charláramos un rato. Le conté las cosas que me dijiste, las que te dije y las que te hubiera querido decir. Le conté del día que me invitaste a salir y yo no sabía si ponerme un jean a pesar del calor, porque con una pollera podía quedar muy provocativa. Le conté que me robaste un beso y (no me acuerdo si se lo dije) pero me gustó. También le conté que empezamos a vernos varios días por semana, que me llevabas a tomar helados o a mirar cómo pasaban los aviones por Aeroparque. Le conté del día que adelante de tus papás me dijiste que en un tiempo te querías casar conmigo. Le conté que yo te dije que faltaba mucho para eso, pero que yo también pensaba en casarme con vos. Le conté del día que con tus amigos fuimos a comer a McDonald's y nos dimos cuenta de que a los dos nos gustaba el Cuarto de Libra con Queso (bueno, vos lo agrandabas porque decías que la Coca si no no te alcanzaba). Le conté del día que fuimos a caminar y te enojaste porque se me había desatado un cordón y yo no quería parar a atarlo. Le conté que me dijiste que no podías dejar que me cayera, que si me caía iba a desaparecer y vos no sabías qué ibas a hacer si desaparecía. Le conté que yo ya había pensado en eso, que sospechaba que vos ibas a encontrar otra chica más linda que yo, con zapatillas sin cordones para que no se cayera nunca. Le conté a la psicóloga del día que esperando el colectivo un auto pasó y me mojó la ropa. Vos te reías pero yo quería llorar porque pensaba que así, toda mojada y sucia, ya no te parecía tan bonita. Le conté del día que me cantaste una canción en un bar. Ya no me acuerdo cuál era, pero vos por ahí te acordás (y si no le podemos preguntar a ella que seguro lo anotó). Le conté del día que pasamos por una Iglesia y, a diferencia de todas las demás veces que pasamos, no me dijiste que querías verme en el altar con vos. Le conté del día que nos peleamos porque el avión de Aeroparque no era del modelo que yo decía, y también le conté de la pelea porque yo me olvidé de pedir que te agrandaran el Cuarto de Libra con Queso. Le conté que, caminando por la cuadra de tu casa, vos no me avisaste que se me había desatado el cordón. Solamente lo pisaste, para que yo me cayera de una vez. Le conté que no te vi más pero a veces pensaba en vos cuando un auto me mojaba en la parada del colectivo. Le conté que ya no me acuerdo de tu cara y ella me dijo que eso está muy bien. Pero yo sé que no está bien, yo quiero acordarme de tu cara. Si te vuelvo a cruzar te quiero reconocer, para entonces poder dar la vuelta y caminar para el otro lado.

Así ya no

Porque no va, porque los 15 años quedaron atrás hace rato. Bueno, claro, si hablamos de edades físicas. Porque lo del nene y la nena jugando ya no funciona, porque los caprichos sabemos que son una mierda. Bueno, basta, la cortamos, dale? Nos ponemos las pilas y vamos a portarnos como gente grande. Bueno, no, no es tu culpa. Yo también tengo mis cosas. Te dije que pares, que te portes bien. Okay, yo no entiendo nada, pero quién entiende algo? Vos? Ella? Él? Ellos? Dale, ninguno de todos nosotros entiende nada. Sabés qué? Me cansé. Okay, pierdo. Suponete que ganaste, pero a mí no me gusta perder. Nunca me gustó perder ni a la casita robada. Porque no quiero perder, pero bueno, está bien, esta vez pierdo porque estoy un poco cansada. Sí, escuchaste bien, dije que estoy un poco cansada. Bueno, bastante.

miércoles, 2 de marzo de 2011

jueves, 24 de febrero de 2011

Tumba II

Últimamente soy la "caja fuerte" de todas mis amigas, donde depositan todos sus secretos que no hay que dejar que los demás se enteren. No es que me queje, al contrario, me encanta que confíen en mí, hacen bien porque yo no estoy diciendo nada de nada.
El problema está en que una te cuenta algo re genial, la otra viene con algo que no sabés si está bueno o malo, y después te toca escuchar una noticia de mierda. Me alegro por una, me pongo terriblemente mal por otra, me vuelvo a alegrar y después me hago percha por otra más. Todo esto sin poder demostrar que quizás no me alegro tanto porque pasan otras cosas.
Y bueno, ya no sé cómo estoy yo.

EXPLOTAAAAAAAAARRRRRR!!!!!!!!!

martes, 22 de febrero de 2011

Tumba

Por primera vez en mi vida estoy cumpliendo con el "no se lo digas a nadie, pero a nadie eh". Y lo cumplo porque JURÉ no decírselo a nadie y siento que si rompo el juramento me van a pasar cosas horribles. Posta, mejor no me arriesgo.
La pucha que me re cuesta quedarme callada, che.

lunes, 21 de febrero de 2011

Las mata bien muertas

A eso de las dos de la mañana bajé a la cocina a tomar un vaso de agua antes de irme a dormir. Todo iba tranquilo hasta que veo una cucaracha. Sí, cucaracha, horrible. De un tamaño bastante pequeño, pero eso no la hacía menos asquerosa, repugnante y todo lo que se les ocurra. Superada la parálisis momentánea que me provocó verla ahí, en mi cocina, me di cuenta de que tenía que matarla. Zapatillas no tenía, ojotas tampoco (abrí la heladera descalza y no me morí). Entonces pensé "ya fue, le doy directo con el Raid". Agarré el aerosol y empecé a tirarle con toda la bronca mientras que por dentro pensaba "morite, hija de puta, morite!".
Luego de unos segundos en los que el desagradable bicho trató de escapar, vi cómo quedaba inmovil, sin vida en el piso. Y ahí olí el Raid. Pará! Mi mamá compra Raid sin olor. Pará! Esto no huele como el Raid...
Uy, la maté. La maté con Blem.
Sí, señores, Blem mata cucarachas.
Y yo soy la boluda que a las dos de la mañana no distingue los aerosoles.
Bueno, igual murió, así que todo bien.

sábado, 5 de febrero de 2011

"Pero me quiere?"

El otro día miraba Gran Hermano 2011 y me reía de cómo Tamara preguntaba a Jesica y Loreley si Cristian U. de verdad la quería o sólo la usaba como parte del juego.
Me odiarán por empezar el post de esta forma, pero es que en cierto momento (específicamente mientras desayunaba hace un rato) volvió a mi mente ese tema y me di cuenta de que, lejos de tener que reírme, Tamara solamente estaba preguntando eso que todas las mujeres preguntamos en algún momento de nuestras vidas.
"Pero me quiere?"
Ese momento en el que no entendemos qué fue lo que pasó ni qué es lo que está pasando. Entonces, recurrimos a nuestras amigas, que seguramente puedan ayudarnos porque ven las cosas desde afuera y siempre nos dicen la verdad. O recurrimos a nuestros amigos, que tienen que saber "porque son hombres" y (erróneamente) creemos que todos los hombres son iguales, por lo tanto ellos tienen la verdad absoluta.
Y preguntamos.
Y las respuestas llegan de diferentes maneras.
La mirada de "pero pendeja, vos ves lo que me estás preguntando?", el "dale tiempo, ya vas a ver", el "yo creo que sí". O la peor de todas, el consuelo de algunas: "Te quiere a su manera". A su manera? Qué es eso? Que me quiere pero jamás me lo va a demostrar? Que me quiere pero en realidad no le importa? WHAT DOES THAT MEAN?
Bueno, obteniendo cualquier respuesta, todas alguna vez llegamos a hacer la gran pregunta.
"Pero me quiere?"
Y no nos conformamos con ninguna respuesta, ni siquiera con la única que vale la pena, esa a la que jamás le vamos a hacer caso y entonces nos vamos a hacer la cabeza con todas las demás. Nunca vamos a seguir el consejo de la respuesta correcta.
"Y qué sé yo, preguntale a él..."