domingo, 2 de enero de 2011

Esto también pasará

Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:
- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total…
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.
El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:
-No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- manténlo escondido en el anillo. Abrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.
Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino…
De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:
Simplemente decía:
“ESTO TAMBIÉN PASARÁ.”
Mientras leía “esto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.
El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes… y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.
El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
-Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
-¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
-Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Esto también pasará”, y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.
Entonces el anciano le dijo:
-Recuerda que todo pasa. Nada de lo que tengas, o lo que sientas es permanente. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

(No sé de quién es el cuento, pero mío no es)

viernes, 31 de diciembre de 2010

Veinte Once

Tengo que empezar a pensar la listita de los doce deseos que voy a pedir mientras como doce pasas de uva a las doce de la noche. Esto mientras brindo (sin que mis pies toquen el suelo) y después apoyo un pie, claramente el derecho para tener un gran gran año 2011.
O no?
Bueno, no sé. Nunca llego a los doce deseos y tampoco estoy segura de apoyar primero el pie derecho. De todas formas, habiendo cumplido con todos los requisitos o no el pasado 31 de diciembre, el 2010 logra llevarse cuatro estrellas (de un total de cinco, por si no se entendió).
Nada mal, eh?

Feliz 2011 para todos!!!

martes, 21 de diciembre de 2010

Exist

Cuando es todo sobre el otro, nada sobre vos y te rompe las bolas porque vos también querés algo, necesitás, pensás y no se puede estar pendiente de lo que quieren y esperan los demás.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Cosas que pasan a veces (a veces)

A veces me dan ganas de vivir sola en un departamento chiquito. De tener que ir al supermercado, de tener que preparar las cuatro comidas, de limpiar todo, de mantener ordenada toda la casa porque caen visitas... de trabajar y tener un sueldo para ir de compras y mantener mi casa, de llenar la heladera de esas cosas que me gustan y olvidarme de las millones de cosas que odio, de ir a pagar las expensas, de tener problemas con vecinos, de ir a reuniones de consorcio (donde se maten todos!), no sé, ganas de ocuparme de más cosas.

Pero soy tan pero tan vaga que no me da para mandar un CV a un miserable trabajo.
Y cuando lo consiga ni va a alcanzarme para vivir sola.

Eso es todo. A veces quiero eso.

Creo que el problema radica en que estas vacaciones están empezando un poco aburridas y extraño un poco algunas cosas de la facultad, y otro poco de otras cosas.

martes, 7 de diciembre de 2010

A veces está bueno que te digan cosas lindas

"Cada día estás más flaca. Si antes no llenabas el culo de un jean ahora mucho menos, Bel"

Eso me dijeron, ESO!

Así quién puede querer enemigos?

sábado, 4 de diciembre de 2010

OST

Ya lo había dicho: Barbosa OST.
Acá van los que me acuerdo:











Luis Alberto Spinetta - Mi Elemento (No se puede insertar, así que comparto el link)

Eric Clapton  - Motherless Children (otro que dejo el link proque no permite inserción)

















Y más, más, más, que no me acuerdo...
(Ayer hicimos una especie de "tear down the wall" muy muy copado)

:)